Como buscar pareja mexico df dating more

Rated 3.90/5 based on 501 customer reviews

Está a unas horas de acudir a un evento al que jamás se hubiera presentado si no tuviera este blog., ¿por qué decidir escribir un texto sobre las citas rápidas y, peor aún, exponerme a ello, a un posible rechazo múltiple, además?De pronto la mira fijamente y le pregunta: ¿Trabajas mucho, verdad? Para salirse de la cotidianeidad optó por hacer cosas completamente diferentes a su carrera de Ingeniero en Sistemas: aprender a bailar salsa, por ejemplo. Ella le dice que es periodista y él de inmediato se interesa. Ahí hay gente que de verdad quiere conseguir una relación seria.Ella ríe y le dice la verdad: No más que un doctor, para nada. Le pregunta todo sobre su trabajo, la línea editorial de su medio, qué opina de Escucha con mucha atención. Aunque sabe que no quiere nada con ellos, les da todo su respeto y todas sus sonrisas. Además, es el único que cuando se entera que ella es periodista intuye que escribirá algo sobre esta experiencia. Hay otros que fueron por curiosidad, porque saben que no pierden nada. Las citas rápidas se desenvuelven en un ambiente perfectamente controlado. Tienes que escuchar y la otra persona tiene que escucharte. El mail con los resultados Un correo electrónico llega dos días después a su bandeja de entrada.#Dicen que “el amor llega cuando menos te lo esperas”, que, como dice el dicho “cuando te toca, aunque te quites, y cuando no, aunque te pongas”.Ella sí lo cree porque así lo ha vivido siempre, en cada una de sus relaciones amorosas ha estado presente el factor sorpresa. De 10 a 15 citas x 5 minutos Para hacer posible este texto, ella se puso en contacto con Speed Dates Club, la compañía que se autodefine como “la primera empresa mexicana encargada de organizar reuniones de ligue express, speed dating o citas rápidas dirigidas a los solteros capitalinos que son modernos, inteligentes y que no tienen tiempo que perder, que han llegado a ese lugar en la vida tomando decisiones y que saben que se vive rápido, pero no por eso dejan a la ligera una de las decisiones más importantes de la vida: el encontrar una pareja y hacer nuevos amigos”. Lo primero es pasar a la mesa de registro para que le entreguen un gafete con un número y un espacio en blanco para que ponga su nombre o su apodo o como quiera que la identifiquen.

En una cita rápida tienes sólo cinco minutos para “conocer” al otro (u otra). Desde su trinchera prejuiciosa puede decir que las citas rápidas son para personas mayores de 35 años que tienen conflictos para relacionarse de manera “normal” con el sexo opuesto en ambientes no controlados: el bar, el antro, la fiesta del amigo, etcétera.“Los que trabajamos mucho somos los que venimos a estas cosas. Una vez, por ejemplo, llegué a la oficina a las am y me fui a la misma hora ¡pero del otro día! Suena la campana y acaban sus cinco minutos (que en realidad fueron 15 porque acuérdense que se fumaron un cigarro antes). Llega un hombre, el más joven –de 24 años, el único de esa edad porque todos tenían entre 30 y 38 años-. Él es el único observador, el único que nota que ella no pidió una bebida discreta, sino una cerveza oscura (a estas alturas ya lleva cuatro). Es el único que supo que ella no estaba ahí para ver si existía una posibilidad de encontrar el amor, sino para encontrar una historia. Sin embargo, ella confirma que parte de sus prejuicios son ciertos. Ahí no existe la posibilidad de respuestas como “no me interesas”, “no quiero bailar, gracias”, “no tomo” o el acto más cruel de ignorar. Son los resultados de quién la quiere contactar para una segunda cita.Llega un “joven de negocios”, uno de los pocos, porque el Café 22 está infestado de ingenieros que, al parecer, trabajan mucho y se olvidan de su vida amorosa. En esos cinco minutos ella se la pasa hablando –otra vez- del trabajo de un periodista, de lo difícil que es ser neutral, publicar cosas confiables, elegir buenos temas, etcétera. Llega con los ojos puestos en otra mesa, sí, donde estaba la rubia despampanante. Está guapísima, qué cuerpazo se carga, es de TV Azteca, qué bruto”, le dice, y ella (la que escribe, no la rubia) se siente totalmente libre porque sabe de inmediato que él no está interesado. Al final de las citas, llega el único hombre fuera del estereotipo de ingeniero bienvestido y bienpeinado: un tipo de cabello largo, barba cana, lentes de pasta, desaliñado y mirada de loco. Ella titubea y miente, aunque después dice que “quién sabe, los periodistas y escritores escriben de todo”. La gente que acude al speed dating tiene un problema con su vida social. De los tres hombres que ella supuestamente quiere conocer más, dos la eligieron. Desde el primer momento que entra a la salita de Café 22 dispuesta para las citas rápidas se da cuenta que ahí no encontraría a nadie para ella. Con razón esos leggings de cuero, esa blusa transparente, esos tacones tipo rascacielos y ese maquillaje tan pronunciado. Ella supone que eso se reserva para las conversaciones posteriores.Mientras esperan que inicien las citas, todos están sumergidos en sus smartphones. Ahora es el momento de seguir siendo unos extraños.

Leave a Reply